Pateando entre picos y peñes

Un año más nuestros alumnos y alumnas de 1º ESO  realizan la actividad extraescolar "Picos de Europa´18". A lo largo del lunes 21, miercoles 23,  yega de Orandi, las vegas de los Lagos Enol y Ercina y la posterior visita a la cuevona de Cuevas...

Ascendemos desde Moferos por el camino escoltados po el verde nuevo de las hojas frescas de hayas, robles, y avellanos buscando la cimera collada que nos conduce en trepidante descenso al  impactante hayedo en el que nos sumergimos asombrados por los robustos, majestuosos, impresionantes troncos que prentenden perforar el azul celeste y sujetan la verde cubierta  que asombra a todos el descenso. Ese verde nuevo, ese verde fresco, iluminado por el resplandeciente sol de mayo que nunca olvidaremos.

El descenso nos conduce a la sosegada Vega de Orandi, con su alfombrado tapiz florido y cada año más surcada por las huellas de esforzado trabajo de los suidos artiodáctilos que, buscando su sustento bajo la tapizada alfombra verde, agitan el terreno mostrando sus entrañas. En la vega orientamos nuestro andar hacia el lugar en el que el río Las Mestas es tragado por la enorme boca abierta el la pétrea mole, desapreciendo en sus abismos para aflorar varios cientos de metros más abajo a los pies de la santa cueva.

Descendemos por el serpeante y pindio sendero el bosque de "La Matona". Inmersos en el bioma bosque atlántico caducifolio nos asombran hayas, castaños, arces y fresnos, con su sombrío frescor nos alivian del calor que va apretando poco a poco y con su fuerza vigorosa nos muestran la encarnizada lucha por trepar hacia el dosel en el encontrar la energía luminosa que exige la superviviencia.

Ascendemos por el serpeante asfalto buscando las cimeras albas cumbres. Las condiciones de vida cambian, se extreman, con largos y frios inviernos, inexistentes primaveras y cortos veranos, por lo que  las especies que encontramos en el entorno se renuevan, El agua esculpe la roca caliza y conforma pasiajes caraterísticos, moteados por los verdes pastizales, que el hombre ha sabido explotar sosteniblemente en encantadoras majadas en las que ahumar el preciado "gamoneu".

Atravesamos la huella de la explotación abandonada en la que, en condiciones penosas, se extraían otrora los ansiados metales conducidos hasta remotos  paisajes para fabricar útiles y herramientas, y nos asomamos a la expléndida vega alfombrada de coloridas flores, con el rumiente ganado descansando y al fondo sujetando la pétrea mole el remansado lago Ercina. Una imagen grabada de forma indeleble en nuestra retina. Ascendemos a la morrena "Entrelagos" y contemplamos a un lado y al otro la obra escultórica que el hielo y el agua han ido conformando en su acción a los largo de los últimos cientos de miles de años- Nos sentimos afortunados de poder conteplar una vez más el paisaje que nos define, la fuerza de la tierra que nos ampara y las imágenes icónicas de la tierra que habitamos.

Orillamos. colgados en el bamboleante puente las, hoy remansadas, aguas del divino Sella, buscando al otro lado de la vega la grieta abierta en la caliza roca por la persistente acción erosiva del agua que disuelve la aparentemente indestructible roca para formar oquedades inmensas en cuyos techos penden las formaciones causadas por la precipitación de los minerales  suspendidos en la  indecisa gota de agua que por un momento se niega a precipitarse al fondo de la caverna.