El alumnado ganador del concurso convocado por la Asociación de Viticultores y Bodegueros del valle del Río Ibias (VIBO Ibias) son:
- Categoría A (dibujo): JUAN RODRÍGUEZ DÍAZ de 6º de EP

- Categoría B (relato): IKER RON DÍAZ de 1º de ESO. El relato es el siguiente:
FIESTA DEL VINO
Hablaré de cómo se hacía el vino antiguamente en los pueblos y cómo se cuidaban las viñas, de una manera diferente a la que se hace ahora, ya que antes lo hacían las personas y ahora las máquinas casi todo.
La vendimia marcaba el inicio de la temporada en la que se recogía la uva para la producción del vino y era un momento muy importante para la gente que vivía de esto. Ahora muchos productores de España ya exportan a otros países. Algunas de las viñas más importantes están en La Rioja o en la Ribera del Duero.
Antiguamente en Ibias, según cuentan mis abuelos, solo se bebía en las casas el vino que cosechaban. Para desayunar muchos hombres se tomaban con el café un chupito de orujo y también después de comer. Cuando iban a las ferias y al bar, tomaban un vaso de vino, que era lo que había. El día de vendimiar se juntaba mucha gente en cada casa, se ayudaban unos a otros y, al final del día, aunque estaban cansados, esperaban a cenar y era como si se hiciera una fiesta en cada casa. El trabajo de hacer la comida lo hacían ellas, mientras que los hombres en casa no hacían nada, no como ahora, que fue cambiando todo. Antes la gente estaba más unida para hacer cualquier cosa y los vecinos se ayudaban unos a otros, pero ahora eso se fue perdiendo: no estamos tan unidos y cada familia lo va haciendo como puede. Mis abuelas dicen que eso se echa de menos.
En casi todos los pueblos siempre tenían, al menos, una viña de la que se hacía vino para todo el año: eventos especiales, fiestas, inauguraciones o, incluso bodas, que se hacían en casa porque no había dinero para ir a restaurantes. Antiguamente las viñas se trabajaban a mano porque se sembraban sobre cuestas donde no entraba la maquinaria. Se sulfataban a mano y después se azufraban en una caldera (máquina de azufrar antigua): se les daba una o dos manos de azufre y después tres manos de sulfato. La primera mano se les daba a las hojas para que no se manchasen; la segunda, cuando salía la flor del racimo; la tercera, solo a la uva para que no se pudriese.
Después del 15 de septiembre, dependiendo del calor que venga, se hace la vendimia. Se juntaba mucha gente: unos a cortar, otros a trasportar... La recogida solía durar en estos pueblos pequeños una semana, pero en zonas de mucha uva se tardaba de 30 a 40 días.
Después se traían para casa las uvas y se pisaban descalzo o con botas y, cuando las uvas ya estaban trituradas, se llenaban las vasijas, que entonces eran de madera de roble. Después, cuando empezaba a cocer el vino, había que calcarlo todos los días con la mano hasta que parara de cocer y después se tapaba sin que entrara el aire. A los dos meses se hacía la trasiega, donde se contaba mucho el menguante de la luna para que el vino llevara una buena purificación y un buen sabor. Había gente que le hacía dos o tres trasiegos, según la zona, porque todos querían conseguir el mejor vino. La gente que tenía poca plantación, como las que había en Ibias, solo lo consumían en las casas y no se vendía. Después de hacer todos los pasos, el vino ya queda solo en las vasijas y el racimo y la uva sobrantes se aprovechaban para hacer el orujo, que también se hacía en las casas. Algunos lo vendían a los bares y otros lo consumían ellos.
Actualmente las plantaciones de viñas se han modernizado mucho: se plantan en terrenos llanos a una distancia de 3 metros entre cepa y cepa y otros 3 entre hilera e hilera. De esa manera entra el tractor para trabajar la tierra y abonarla y tractores con sulfatadoras automáticas que pulverizan la planta directamente.
Actualmente, se usan otras sustancias químicas que protegen más a la planta y no se pudre tanto. También ahora hay muchas maquinas: trituradoras, donde se trituran la uva y la rama, que van directamente a la cuba o depósito, y otras que separan el racimo de la uva. Pero si se quiere hacer el aguardiente, se necesita la máquina que no separe la uva del racimo.
Para hacer una plantación nueva la gente aprovecha las ramas de las cepas que había antiguamente, las llevan a los viveros para injertar y así sale una nueva cepa, porque son las que más uvas daban ya que en cada zona se dan mejor unas que otras.
Aquí una de las primeras bodegas importantes que se hicieron fueron las bodegas Señorío de Ibias, creadas en 2001 con el objetivo de recuperar las variedades de uva autóctonas como el albarín blanco, carrasquín y verdejo negro, que estaban olvidadas en la región. Consiguieron la recuperación de viñas abandonadas y han obtenido el reconocimiento en concursos nacionales e internacionales, colocando a Ibias en el mapa vitivinícola. Después ya se han crearon más otras como las bodegas Siluvio, Cuedo…
En nuestro concejo hace años empezó a hacerse una fiesta de la vendimia en la que participan productores de Ibias o cualquier persona que tenga viñas. En ella se dan premios a los mejores vinos que participan en el concurso. La fiesta ya empieza por la mañana, cuando se junta mucha gente. Además de poder probar los vinos, se ponen varios mercadillos de diferentes productos donde la gente compra muchas cosas. Además de todo esto, se puede comer, porque viene el del pulpo, que también hace churrasco. La gente aprovecha y se queda hasta la tarde. Suelen traer música y juegos para los niños. También se puede comer en el Restaurante Leiguarda, aquí en San Antolín. La gente disfruta mucho porque vienen muchas familias de otros concejos a las que les gusta mucho esta fiesta y por lo menos ese día se puede ver el pueblo lleno de gente. Esta fiesta de la vendimia y la que se celebra el primer domingo de septiembre son las dos únicas fiestas que se celebran en San Antolín, aunque hay algunas fiestas en los pueblos del concejo, pero quedan muy pocas. Últimamente hacen también una fiesta el día de la carrera de los quads, que atrae mucha gente a nuestro concejo.
Las viñas son un buen futuro para este concejo porque posibilitan la creación de puestos de trabajo, pero, al mismo tiempo, se necesitan muchas ayudas porque hay poca gente para trabajar y es necesario atraerla de otros lugares. También hay que contar con algunos inconvenientes: aunque tenemos mucho sol, si vienen heladas en abril, las viñas se van a helar y la producción va a ser menor. Asimismo, si cuando la uva está ya formada, viene el trueno y cae piedra, se estropea todo. Cuando la uva ya está madura y empieza a llover mucho, también se estropea. Es por ello que es un trabajo poco agradecido y mucha gente no quiere dedicarse a eso, por eso muchas viñas que tenemos en nuestro concejo son para consumo propio.
En Asturias se conocen algunos vinos que se hacen aquí en Ibias ya que obtuvieron importantes premios. La gente que viene de vacaciones siempre aprovecha para comprar botellas y así se va conociendo nuestro vino en muchos sitios. Ahora ya se va conociendo en más sitios de España y espero que la gente que viene de vacaciones lo dé a conocer porque seguro le gustará ya que, según dicen, es uno de los mejores de España.
En mi pueblo, Caldevilla, solo queda una viña que conservan mis padres, pero antes había muchas. En cada casa había una, pero las casas van quedando vacías porque la gente mayor falleció y la poca gente joven que queda solo viene los fines de semana.
Yo creo que cuando pasen algunos años, va a haber poca gente que se dedique a hacer la vendimia en nuestro concejo porque ya somos muy pocos viviendo aquí y cada vez menos, aunque yo desearía que esto cambiase porque me gusta vivir aquí, pero lo veo muy difícil. Solo deseo que se creen puestos de trabajo para que podamos volver después de acabar de estudiar (porque tampoco podemos terminar en este colegio). Se podrían impartir grados medios o superiores relacionados con la viticultura, algo que sería una buena cosa para el concejo, pero tampoco se consiguió nada. Espero que algún día alguien apoye este concejo y nos concedan algunas ayudas, no solo para Oviedo o alrededores, Ibias, al estar tan lejos, no se apoya como merece.
Y así termina lo que os puedo contar de la vendimia, de lo que se hacía y de lo que se hace ahora. Espero, cuando sea mayor, poder ayudar a mis padres a hacerla y que vengan muchas personas y quieran hacer plantaciones de viñas y que nuestro concejo sea muy famoso por el vino que cosecha y se sigan haciendo muchas fiestas, siendo una de ellas la FIESTA DE LA VENDIMIA.