El jurado de la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias ha fallado el 9 de mayo los premios de las diferentes categorías del Concurso para escolares. Es un placer para nuestro centro haber obtenido el primer premio (modalidad grupal) con el comentario al cuadro de Nicanor Piñole, Recogiendo la manzana. Los galardonados han sido Adrián Fernández Fernández, Olaya Ródenas Méndez e Iker Ron Díaz, alumnado de 1º ESO.
La entrega de premios se celebrará el próximo viernes 17 a las 18:00 horas en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. Todo el que quiera está invitado a asistir; así nos lo ha hecho saber la Asociación.
Nicanor Piñole, Recogiendo la manzana

El cuadro presenta una animada escena costumbrista en un ambiente rural: la recolección de la manzana. En el lienzo se reflejan 14 personas claramente visibles, 10 adultos y 4 infantes, que participan en la escena.
Al fondo a la derecha, sobre una loma, se observa una gran casa con una panera u hórreo adyacente, con maíz colgado, en cuya finca trabajan dos parejas de bueyes. Tras la casa, sobre un montículo, una gran masa arbórea y tres árboles más altos que destacan sobre el fondo, probablemente palmeras. Delante y detrás de la casa, al fondo, aparecen dos praos que pueden ser sembrados de maíz o trigo. En primer término, y llamando la atención por su vivo colorido, los árboles frutales, cargados de manzanas, ricamente trabajados y poderosamente atractivos, especialmente uno, en posición central, con ramas que barren el suelo con el peso del fruto. La pluralidad de colores anuncia la riqueza de variedades de manzanos: amarillos, rojos y asalmonados. A pesar de su trazo, aparentemente difuso, el pintor logra captar hasta el último detalle: el volumen, las sombras, las infinitas ramificaciones, sobre todo del árbol que ocupa la posición central.
A la izquierda, en primer término, hay dos mujeres sentadas junto a una pila de manzanas amarillas, ambas con pañuelo negro en la cabeza y con ropa apagada. Una de ellas está amamantando a un bebé y la otra, seleccionando las manzanas junto a una cesta. Un niño de corta edad juega con uno de los frutos mientras un perro blanco con manchas negras, situado delante del montículo, está pendiente de él. Detrás del grupo un hombre de rostro recio y duro maneja un carro, del que contemplamos la parte delantera. Un poco más atrás otro hombre carga sobre su espalda una cesta rebosante de manzanas.
En el plano central un hombre y dos mujeres, una a cada lado de la figura masculina, portan dos grandes cestas de manzanas tras su recolección. El hombre, de mirada seria, ayuda con la carga a las dos mujeres, que parecen hablar alegremente durante el trayecto. Una de las mujeres, cubierta la cabeza con un pañuelo, viste un chal negro, una falda roja y un delantal blanco. Vestido con pantalones marrones y camisa blanca, el hombre lleva en la cabeza un sombrero, y en los pies, madreñas. La otra mujer, a su derecha, va vestida con falda amarilla, delantal azul, chal negro y madreñas en los pies.
A la derecha aparece otro hombre, con boina en la cabeza, azuzando a una pareja de bueyes, probablemente para que se aparten y vayan al carro. Uno de los bueyes, y presumiblemente también el otro, porta yugo con tela en la cabeza. Dos infantes, uno vestido de azul y otro, de rosa, juegan y corretean por el prado mientras los adultos faenan el campo. Al fondo a la derecha una pareja, de espaldas y agachados, recoge los frutos al pie de un manzano. Junto a ellos parece adivinarse un perro, acompañándolos en el trabajo.
El esmero con que el pintor logra definir tantos detalles de la escena le otorga al cuadro una exquisita candidez: los flecos de los mantos negros de las mujeres, los pliegues de las faldas, el delantal y el pañuelo de la mujer del grupo central, el trenzado de las cestas, los cuerpos en movimiento, las sombras, las facciones del rostro de las mujeres y los niños…
La escena, incompleta por las cuatro partes, está rebosante de vida, de color, de luz. La camisa blanca del hombre central destaca por su blanco luminoso mientras su rostro, en sombra, está protegido por el sombrero. Los colores más vivos (verde, rojo, amarillo, azul…) conviven con otros apagados (marrón, negro, gris), configurando una estampa viva y dinámica.
Recogiendo la manzana es un homenaje al mundo rural, al trabajo de sus gentes, a una labor ancestral asturiana: la recolección de pomas para la elaboración de la sidra. El esplendor del cuadro pretende visibilizar una realidad regional, cotidiana, tradicional, en la que la comunidad entera (hombres, mujeres y niños) participa colectivamente.
Autores: Adrián Fernández Fernández, Olaya Ródenas Méndez, Iker Ron Díaz (1º ESO)
Coordinado por Tania Domínguez García, profesora de Lengua Castellana y Literatura
Os dejamos enlace al blog del Facebook de los Amigos del Museo de Bellas Artes https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=988585826387072&id=100057069927014&rdid=MzwQ0rq6zYtKk8Jtque han publicado la entrega de premios celebrada el pasado viernes 17 de mayo.
Además algunas de las fotografías de la entrega que tuvo lugar en Oviedo a la cual asistió el jefe de estudios en representación del centro:


