8M: frente a los bulos y la desmemoria, Geografía e Historia.
Según el último barómetro del CIS, solo el 38,4% de las personas entre los 14 y los 29 años se declara feminista, la cifra más baja desde 2021. Casi la mitad percibe el feminismo como una “herramienta de manipulación política” y, lo más preocupante, mientras el 61% de las chicas cree que hay desigualdad, solo el 36% de los chicos opina lo mismo.
Estos datos, más que como simple oscilación estadística, deberían leerse como un síntoma. Reflejan un contexto en el que la desinformación y la simplificación interesada de determinados discursos predominantes en las redes sociales presentan como superado un problema que, analizado con rigor, dista mucho de haber desaparecido: la desigualdad.
En este escenario, desde el Departamento de Geografía e Historia queremos reivindicar algo que puede parecer evidente, pero que resulta necesario recordar: la importancia de manejar datos verificables y de contextualizarlos con rigor, para comprender el presente más allá de nuestras impresiones personales.
Así, este 8M hemos querido utilizar nuestras propias herramientas, las de las Ciencias Sociales, como medicina contra la negación y la desinformación, pero también como cura para la desesperanza, pues si la visión geográfica nos ayuda a tocar el tiempo presente, cuando cunde el desánimo entre los que defendemos la igualdad, es la Historia la que nos ayuda a tomar perspectiva para confiar en la posibilidad de un tiempo futuro mejor.
Datos contra bulos: una mirada desde la Geografía.
Malala Yousafzai, activista paquistaní por la educación femenina, y Premio Nobel de la Paz 2014
Si acudimos a fuentes oficiales como el INE, comprobamos que la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo una realidad. No se trata únicamente de comparar sueldos medios, sino de analizar la concentración femenina en los sectores peor pagados, la mayor incidencia del empleo a tiempo parcial y el peso desigual de las tareas de cuidados no remuneradas, que condicionan la trayectoria laboral de las mujeres. Esto se traduce en pensiones de jubilación un 30% más bajas y en una tasa de riesgo de pobreza que, según el INE, es significativamente más alta en las mujeres que en los hombres.
Del mismo modo, los datos del Ministerio de Igualdad recuerdan que desde 2003, año en el que existen registros oficiales, más de mil trescientas mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas. Frente a esta realidad estructural, los informes periódicos del Consejo General del Poder Judicial sitúan el número de hombres asesinados en este ámbito en una proporción inferior al 10%, evidenciando una asimetría estadística que impide cualquier equiparación entre ambos fenómenos.
Pero vayamos más allá, porque si ampliamos el mapa hay muchos países donde esta igualdad jurídica ni siquiera existe. Según Naciones Unidas, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, y en países como Afganistán, las niñas tienen prohibido pisar un instituto. Eso que aquí hacemos cada día, ese derecho que ejercemos sin pensar, allí es un delito.
Esto no son eslóganes, son indicadores verificables. La Geografía nos enseña a leerlos críticamente, a preguntarnos cómo se construyen y qué implicaciones tienen. También nos ayuda a comprender que la desigualdad no es una opinión subjetiva, sino una realidad estructural que se puede cuantificar y comparar. Una realidad ante la que uno podría desanimarse. Pero aquí entra la Historia, y con ella, la perspectiva.
Historia contra la desmemoria: la igualdad no es un capricho.
Estatua en Mánchester (UK) de la sufragista Emmeline Pankhurst
Durante la Revolución Francesa, cuando Olympe de Gouges publicó su Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, la reivindicación de que las mujeres fueran reconocidas como sujetos con derechos políticos no fue interpretada como una consecuencia lógica del logro de estos mismos derechos para los hombres, sino como una amenaza al orden establecido. Su ejecución en 1793 ilustra hasta qué punto sus ideas pudieron percibirse como subversivas.
Algo similar ocurrió con el sufragismo en el siglo XIX y comienzos del XX. Las activistas fueron caricaturizadas en la prensa como histéricas, descuidadas, irresponsables o enemigas de la familia. En el Reino Unido, figuras como Emmeline Pankhurst fueron encarceladas por exigir el voto, un derecho que hoy consideramos elemental, y en España, durante el debate parlamentario de 1931 sobre el voto femenino, no faltaron voces que defendían aplazarlo porque consideraban que las mujeres no estaban preparadas o votarían influenciadas por terceros. Hoy nadie cuestiona seriamente que las mujeres voten, pero en su momento fue presentado como un exceso radical.
Tampoco el acceso de las mujeres a la educación superior estuvo exento de resistencia. En el siglo XIX se difundían argumentos pseudocientíficos que advertían de supuestos riesgos para la salud femenina si se dedicaban al estudio universitario. Se decía que dañaría su capacidad reproductiva o las volvería incapaces de cumplir su “función natural”. Con el paso del tiempo, aquellas afirmaciones quedaron desacreditadas, pero durante décadas sirvieron para justificar exclusiones muy reales.
De igual modo, el reconocimiento de la violencia dentro del matrimonio como delito o la reforma de leyes que protegían al agresor bajo el amparo de la institución matrimonial, fueron conquistas profundamente discutidas.
Cuando el descrédito nos señala el camino, o de cómo la lucha por la igualdad nunca resultó simpática.
El próximo 4 de marzo, durante el recreo se realizará un Taller de Chapas reivindicativas por la igualdad
En cada uno de estos procesos se repite un mismo patrón: la demanda de igualdad se ridiculiza, se presenta como exagerada y se advierte de consecuencias catastróficas que, finalmente, no se materializan.
Por eso, cuando hoy se afirma que el feminismo ha perdido prestigio porque reclama cuestiones innecesarias o injustas, conviene recordar que esa percepción no es nueva. A lo largo de la historia, prácticamente todas las ampliaciones de derechos fueron objeto de descrédito antes de consolidarse.
Es comprensible que, en un entorno marcado por la viralidad y la simplificación presente, algunas personas puedan sentirse incómodas o incluso cohibidas al defender públicamente la igualdad, pero ya vemos cómo el desprestigio, lejos de demostrar lo injusto de una causa, puede indicarnos que estamos, justamente, en eso que llaman el lado correcto de la Historia.
Una Historia que nos ofrece una perspectiva tranquilizadora: los avances sociales nunca han sido lineales. Han coexistido con retrocesos, resistencias y momentos de aparente estancamiento. Y, aun así, la tendencia a largo plazo muestra una ampliación progresiva de derechos y oportunidades.
Desde el Departamento de Geografía e Historia queremos que este 8M sea, ante todo, una invitación a pensar con rigor. Frente al ruido, proponemos análisis; frente a los bulos, datos contrastados; frente a la desmemoria, contexto histórico.
Quizá no tengamos la inmediatez de las redes ni la potencia de los algoritmos, pero contamos con algo igualmente valioso: el método crítico y la capacidad de situar cada debate en una perspectiva más amplia. Y esa, en tiempos de confusión, es una forma especialmente necesaria de ser y estar en el mundo.
Jefa del Departamento de Geografía e Historia
VISITA DE LA EXPOSICIÓN ITINERANTE "1924-2025: UN CENTENARIO DE PELÍCULA"
El pasado 11 de marzo de 2025, el alumnado de 2º de la ESO del centro tuvo la oportunidad de participar en una enriquecedora visita guiada a la exposición "1924-2024: Un Centenario de Película".
Esta muestra, que inicialmente estuvo expuesta en el Museo de la Historia Urbana de Avilés y actualmente recorre de forma itinerante los colegios e institutos de la villa, conmemora el centenario de la histórica visita de la delegación de San Agustín de La Florida a la ciudad, un acontecimiento marcó un hito en la relación entre ambas ciudades y sigue siendo un símbolo de colaboración internacional.
La exposición está compuesta por doce paneles diseñados de manera didáctica, con el objetivo de acercar al alumnado a los hechos históricos que dieron lugar al hermanamiento entre las dos ciudades. Los paneles no solo abordan el traslado de los restos de Pedro Menéndez, sino que también contextualizan la figura de este gran personaje, la fundación de San Agustín, los años veinte en Asturias y la situación de Avilés en esa época.
Además, la exposición ofrece una perspectiva sobre la evolución de esta relación a lo largo de estos cien años, destacando las conexiones entre Avilés y otros lugares a través de diferentes hermanamientos, así como una visión actual de San Agustín y la Florida.
La presentación estuvo a cargo de Manuel Ángel Hidalgo Menéndez, comisario de la muestra y exdirector del Museo de la Historia Urbana de Avilés, quien guió al alumnado en este recorrido, proporcionando valiosos detalles sobre la historia y el significado de este centenario.
Sin duda, esta visita ha sido una experiencia educativa muy enriquecedora para nuestro alumnado, quienes tuvieron la oportunidad de adentrarse en la historia local e internacional de manera interactiva, ampliando su conocimiento sobre el patrimonio histórico y cultural que une a dos ciudades hermanas.
LAS MUJERES SILENCIADAS EN LA EDAD MEDIA
2º DE LA ESO.

