AGONES:

Parroquia rural próxima a Pravia, situada a la margen izquierda del rio Aranguín, con una población de 700 habitantes. Cuenta con aulas de Educación Infantil y Primaria. Este pueblo es la sede del polideportivo municipal cubierto y de la piscina. En Agones, como en todo el concejo, hay gran afición al tradicional juego de bolos asturianos. Tanto es así, que se practica aquí una modalidad propia que se ha dado en llamar «el cuatrín» de Agones. Posee dos palacios de envergadura que pueden verse al realizar la ruta que más adelante proponemos. La Casa Merás, de los s.XVII-XVIII, en buen estado de conservación, con el escudo de Fernández de la Vega y alero de madera.

También cuenta Agones con una importante imagen del Cristo, rómanica, y sus Dolientes, en su iglesia parroquial de San Miguel. Y aún conserva el puente sobre el río Aranguín del siglo XVIII, que se dice fue financiado con la renta procedente de la pesca de los salmones.

A continuación, se propone una ruta para conocer el pueblo y sus alrededores, es la  llamada «Ruta de los Marineros». Se parte de la plaza del pueblo recién remodelada, con buen aparcamiento, de aquí se puede visitar la iglesia, ver el parque y la escuela. A partir de este lugar se toma el camino del polideportivo continuando junto al molino de Retuerta (que fue propiedad de una hermana de Jovellanos) y que tiene interés etnográfico, restaurado y en funcionamiento, finalizando en el «molín» de la Veiga en Cañedo.

Hay que destacar en la proximidad del pueblo la existencia de un complejo castreño: el Castro del Cogollo, en el monte del mismo nombre y desde el cual se ve perfectamente el Castro de Doña Palla, en Peñaullán.

SOMAO:

Somao está ubicado al norte de Concejo de Pravia, a 11 Km de la capital (Pravia) a tres kilómetros de la costa y de la playa más cercana, la playa de Aguilar. EL concejo de Pravia, limita con cinco concejos: Muros del Nalón, Cudillero, Soto del Barco, Salas y Candamo. La cercanía de la Autovía del Cantábrico, que literalmente pasa por debajo de Somao, le proporciona una, muy buena, y rápida vía de acceso.


Hasta el año 2020 este pueblo de apenas trescientos habitantes pasaba un tanto inadvertido, pero su elección como Pueblo Ejemplar 2020 por la Fundación Princesa de Asturias (por la defensa y conservación de su entorno natural, de su patrimonio histórico, cultural y artístico) le proporcionó una gran notoriedad y le colocó en el mapa turístico de Asturias. Ahora, el interés de su legado indiano cobra un nuevo valor bajo la mirada del gran público.


Hay muchos Somaos en uno solo: el de los cuidados jardines de algunas de sus quintas indianas, el de los ríos de hortensias que se asoman a sus caminos, el de las muchas fuentes que pueblan su entorno, el de los miradores que miran al río Nalón y al mar Cantábrico, o el de sus gentes amables, expresivas y hospitalarias…
Toda historia tiene un principio, un origen, y el Somao indiano no es una excepción. Y es que este bellísimo pueblo comienza a tornarse un bastión de la Asturias de ultramar a finales del siglo XIX, cuando José Menéndez Viña marcha con 14 años, primero a Madrid, y luego a París, y de allí a Cuba.
Viña retornó muy joven a Asturias, con consolidada fortuna, y poco a poco fue acometiendo la ampliación de la que fuera su casa natal: el Noceo.


Aquí empezó la historia indiana de Somao. Una curiosa historia, donde Viña fue llevando a Cuba a sus parientes, y así, poco a poco, en su Somao de origen crecía el núcleo de casas indianas que hoy se conserva prácticamente intacto.