ÉPOCA/CRONOLOGÍA: 1925, Proyecto 1914, Inauguración curso escolar 1926/27
Arquitecto: Avelino Díaz Omaña.
El estilo oscila entre el movimiento moderno y el artdecó en la faceta ornamental del ladrillo, empleado en arcos y vanos de trazados característicos. El ladrillo decora todas las fachadas además de diversos elementos decorativos que dan gran vistosidad al edificio.
La planta original de la edificación tenía forma de “U” con un patio posterior descubierto. El pabellón central tiene dos alturas y los pabellones laterales, de igual anchura que el central, son de menor longitud. Todos se cubren con cuatro aguas y caballete paralelo a fachada de estilo cercano al neomudejarismo.
Las alas laterales eran en origen recintos techados de una sola altura y cubierta en terraza que dotaban al centro de un espacio cubierto que protegía la zona de recreo de las inclemencias del tiempo.
La obra se realizó principalmente en ladrillo y mampostería, aunque se introdujo el hormigón armado (que se ocultó) en el suelo del piso bajo y en la antigua azotea de los brazos de la “U”.
Actualmente existen otros dos bloques en ángulo recto, adosados en la zona trasera hacia la Calle Martínez de Vega, realizados en hormigón con revestimiento de ladrillo de tres pisos que se corresponden con un interés funcional y no estético, ya que no siguen el estilo cuidado del resto de la obra, en donde destaca la conjunción del enlucido de los muros con el ladrillo y la piedra de los elementos decorativos: franjas horizontales que van recorriendo los frentes, los recercos de los grandes ventanales, que en planta son adintelados y en el primer piso de arco rebajado, cornisa sogueada, etc.
Destaca el tratamiento privilegiado de la fachada del pabellón central con remate decorativo en el centro y los extremos que recuerdan al mundo secesionista por las peinetas, escudos y triglifos, ventanas triforas, separadas por columnas con capiteles modernistas, etc.

En la fachada del edificio figura la fecha 1.925, año de su inauguración y comienzo de su función como centro docente, impartiendo entonces enseñanzas de Bachillerato con el nombre de Liceo Mierense.
Más tarde pasó a llamarse Grupo Escolar Aniceto Sela (aunque popularmente se le siguió llamando El Liceo) y a impartir clases de lo que entonces se llamaba Primera Enseñanza.
Durante años funcionan dos Colegios, ambos llamados "Aniceto Sela", diferenciándose en que uno era de niños y otro de niñas.
Con la llegada de la democracia y las nuevas ideas sobre educación, se convirtieron en dos Colegios mixtos, por lo que se vio la necesidad de cambiar de nombre a uno de ellos, pasando el que había sido femenino a llamarse de nuevo Liceo Mierense.

A lo largo de los casi 87 años de existencia, y debido al progresivo aumento del alumnado, al primitivo edificio se le añadieron nuevas dependencias, fácilmente identificables por la diferente arquitectura, así como una cubierta al patio de ambos colegios.


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